La Bufa revive los orígenes más remotos de La Ribera

img 204393

Muy pocos hoy recuerdan las correrías de los niños por las calles en penumbra de Aldeadávila haciendo sonar sus  click here for more cencerros atados a la cintura con una rosquilla entre sus manos, seguramente procedente de la bandeja puesta en convite por el  http://serezin-du-rhone.fr/pifpaxys/4746 mayordomo  cherche femme juif pour mariage de San Antón, encargado de presidir cada acto en la víspera y el día del Santo. go Ángel Arroyo fue el último mayordomo de La Bufa de San Antón, hace 40 años, pues corría el año 1975. Desde entonces la fiesta de La Bufa había dejado paso al vacío de un tiempo muerto, un intervalo hasta que hace cinco años esta celebración, de  rencontrer l'homme de sa vie a 20 ans orígenes prerromanos, resurgió de sus cenizas.

La Bufa es la  site de rencontre international canadien única mascarada de invierno que se celebra actualmente en la provincia de  http://crisp-india.org/merider/3071 Salamanca, y comparte orígenes con otras que se celebran en provincias como Zamora o regiones como la extremeña, en todas ellas con el  http://summerbeam.com/sumer/krematoriy/1033 denominador común del intento por ahuyentar al ‘maligno’ o a los Bonuses malos espíritus que deambulaban entre sus animales y tierras con la llegada de  rencontre kerry lavrov las noches de solsticio. Más adelante estas costumbres paganas fueron acogidas por la Iglesia ante la imposibilidad de su erradicación, pues de las gentes emanaba con fuerza las creencias de sus ancestros.

En palabras del etnógrafo e historiador Bernardo Calvo Brioso, y que hace tres años recogía LAS ARRIBES AL DÍA tras su paso por esta localidad como pregonero de esta mascarada, La Bufa es “el tesoro más antiguo de Aldeadávila, seña de identidad y estandarte más representativo, una revista a la forma de vida de los antepasados, un patrimonio cultural inmaterial que hay que conservar”.

En el caso de La Bufa de Aldedávila, la indumentaria de sus protagonistas revela la mofa que en este día, previo a San Antón, los vecinos hacían del obispo de Salamanca y de los franciscanos de Santa Marina. Se consideró tal afrenta el pasacalles ruidoso y burlesco que el obispo de Salamanca, Diego de Deza, en el sínodo de 1497 prohibió su celebración bajo amenaza de excomunión a quien osase perpetrar tal ofensa para la Iglesia. Afortunadamente para la cultura, el empeño de los aldeavilucos fue más allá, y la Bufa perduró a pesar de los inquisidores que veían en las mascaradas un subterfugio para el demonio.

Señales de esta burla se delata en sus capirotes en forma de mitra y sus atuendos de arpillera, a semejanza de las vestimentas eremitas de los monjes confinados en el convento de La Verde, todo ello aderezado de cencerros a la cintura, vejigas hinchadas, cintas de colores y cualquier instrumento con el que hacer ruido para alejar al Judas y la Urga y evitar la esterilidad de sus campos y animales, papeles que representan a los malos espíritus y que cobran forma en un ser abominable, con aspecto de animal, y una bruja de poderes malignos, personajes emparentados con los de otras mascaradas de provincias limítrofes a la salmantina.

Junto a esta indumentaria que muestran los bufoneros o bufantes, no falta la influencia portuguesa, en este caso representada en las máscaras y pintado de las caras para hacerlos irreconocibles ante el mal, primero, y ante el poder eclesiástico, más tarde, además de la figura de los mayordomos, ‘pedigüeños’ por naturaleza que recorrían las puertas en busca de recompensa a su postulado. Como en las provincias de Orense, Zamora y Tras os Montes en Portugal, La Bufa de  Aldeadávila, como La Loa en La Alberca, es exponente de un patrimonio cultural de gran importancia antropológica.

 

Leer noticia completa

@2019  Aldeadávila de la Ribera